26 marzo 2010

Riesgos laborales

Hoy os traigo un bonita historia, no solo verídica, sino también cierta.

Ayer, mientras estaba imbuído en el montaje de una web para un famoso grupo comercial, en esos momentos en los que el mundo desaparece y estás como Neo, concentrado en desentrañar el mundo de Matrix, o como en mi caso, de la Web 2.0 -cuyo significado aún no he logrado desentrañar-, sentí un grito de La Jefa seguido de un estruendo tremendo y de un ligero golpe en mi ocupada cabeza. Sí amigos, se me cayó el techo encima.

El edificio es nuevo, y como todos los edificios nuevos (ejem), tiene fallos. En este caso, el condensador del aire acondicionado dejó de funcionar bien y empezó a rezumar agua, que la placa del techo se encargó de absorber como si fuera una galleta metida en un vaso de leche... Como estas placas son de cartón prensado, cuando absorbió suficiente agua, no se pudo sostener y se me cayó encima de la cabeza, las manos, el teclado, el monitor, la máquina... en fin, que creo que esto responde a una conspiración judeomasónica para sacarme de aquí... Tal vez deba irme antes de que me "vayan".

¿Entendéis ahora porqué tengo una botella de vodka siempre a mano?.

Debido a las numerosas preguntas recibidas, edito:
  • No, no he adquirido facultades nuevas, ni he perdido las antiguas debido al golpe.
  • Aún estoy esperando a que alguno de los responsables se digne a interesarse por lo ocurrido o a pedirme perdón.

Buenos días y buena suerte (para mí también, espero).

1 comentario:

ayarzaFoto dijo...

Pero hombre, no me jodas!!!!....sin duda es una gran señal del cielo (mejor en la vida) para que te arranques de ahí...juaaaaaaa....o eso o son nuevas técnicas indirectas para prescindir de puestos de trabajo.

Maldita crisis.

;p