18 abril 2011

Tapizando en cuero - segunda parte

Acceder a la primera parte

Después de mucho pendar, al final resolví el acabado pegando los laterales y la trasera. Se trata de sacar el patrón de la pieza y hacer una doblez en todo el borde rodeando un cable de antena de televisión, de los finos. De esta manera se disimulan los pequeños fallos que cometamos a la hora de realizar elementos curvos, además de darle más rigidez al conjunto y poder tensarlo bien.

Luego se pega todo con cola termofusible y se remata grapando abajo.

Un par de fotos de la pieza terminada:


Buenas tardes y buena suerte.

12 abril 2011

Aranda fotografía y vídeo: Presentación

Aranda fotografía y vídeo: Presentación: "Hoy me he decidido... parafraseando a Tom Cruise en una de sus pelis de los ochenta, 'a veces hay que decir: ¡pero qué coño!'... Grande Tom ..."

Ya sé que no lo esperábais, pero La Esquina ya está muy trillada y hay que empezar a separar.

Espero que lo visitéis.

Buenas noches y buena suerte.

Tapizando en cuero - primera parte

Hoy vamos a aprender a tapizar con cuero, pero sin costuras.

La víctima es una butaca de las baratas... de esas que tienen un horroroso tapizado verde o marrón, pero que, extrañamente, son la más cómodas.

El material usado son 45 pies cuadrados de piel de ternera. Cada pie cuadrado corresponde a un cuadrado de 30 x 30 cms. Lo mejor es que midáis cada pieza dejando unos 4 ó 5 centímetros por cada lado, y vayáis con las medidas a vuestro curtidor.

El acabado es beige anaranjado en flor. La piel en flor tiene la caracteristica de que se le notan las marcas de los huesos, lo que le da un toque irregular y diferente, que es lo que andábamos buscando, y que se note que es piel y no sintético. Además, su suavidad es incomparable y, como no tiene el poro muy marcado, se limpia mejor.

Empezamos quitando el tapizado original y planteando todas las piezas para aprovechar al máximo la piel, evitando los defectos de la misma (agujeros, manchas que no salen, etc. Podemos marcar los defectos en el reverso de la piel con rotulador, de manera que los tengamos presentes al presentar las piezas.

Cortamos dejando bastante sobrante y vamos encajando piezas en la butaca.

El tapizado con cuero es igual que con tela, solo que en algunas ocasiones hay que mojar las piezas para que estire más. Al secarse, el cuero se tensa y queda más ajustado.

Empezaremos por el asiento, que es lo más fácil y eleva la moral para continuar. Como con la tela, pasamos la mano por el asiento para adaptar la piel a la espuma, y ponemos una grapa en el centro de cada lado. Luego vamos grapando del centro a los extremos.

Como véis, he hecho una doblez para el remate de los laterales, de manera que no tengamos que coser las piezas.

Esta primera fase la hice con una grapadora de papel... tengo muchas herramientas pero no todas. Posteriormente me compré una grapadora de tapicero como Dios manda... mi mano lo agradeció.

Vamos ahora con el brazo derecho. Es, con diferencia, el punto más complicado de la butaca, porque tiene forma de salchicha torcida... no sé si me explico... bueno, tengo otro símil, pero no me parece saludable compartirlo en este momento. En fin, la idea es adaptarlo bien, a la base, a la altura del asiento, y luego ir grapando la piel por debajo del brazo. Al principio parece que no saldrá, pero a medida que vais poniendo grapas, la cosa va mejorando.

Una vez grapados los laterales, el remate delantero del brazo lo haremos haciendo cuatro dobleces y grapando debajo para adaptarnos a la forma de la punta. Hay que tratar de hacerlo igual en ambos brazos para mantener la uniformidad.

En la parte de atrás de la piel del brazo he hecho unos cortes para poder montar un dobladillo en curva y meter en él unos hilos de bramante. Esta zona iba cosida originalmente a la tela del respaldo. COn las cuerdas lo tensaremos y graparemos, y no se notará que no está cosido:

El respaldo es un elemento que, si bien no es complejo de montar, sí que hay que ejercer bastante fuerza.

Lo mojaremos bien para poder tensarlo a tope. Fijamos una grapa en la parte de abajo, tensamos y grapamos arriba. Así iremos tensando en diagonales.

De vez en cuando iremos mojando la pieza para que no se seque.

Si os fijáis en el respaldo, parece que no está bien puesto. Cuando se seque la piel, veréis que queda perfectamente ajustado a la forma

De momento es todo. La siguiente entrega, esta tarde o mañana...

Buenos días y buena suerte.

04 abril 2011

Palabrejas: Trócola, cilindro madre, gamusino.

Cuando vayas al mecánico ten cuidado si te dice que se te ha espilonchado el cilindro madre o que se te ha roto la junta de la trócola... puede que esté intentando timarte. Un timo, más o menos, como el de cazar gamusinos...

No obstante, todas estas palabras son reales y existen... bueno, todas salvo espilonchar, que solo existe fuera de los límites de la todopoderosa y poco valorada R.A.E.

Empezaremos esta reflexión con Gamusino, que según el "espabilaburros" es:
1. m. Animal imaginario, cuyo nombre se usa para dar bromas a los cazadores novatos.

Bueno, a cazadores y no cazadores, porque yo salí de pequeño a cazarlos... y acompañé a otros a que los cazaran. En mi pueblo se cazaban de noche, y el bromista aprovechaba la inocencia del primo y la oscuridad para meter los gamusinos vivos en un saco que el antedicho (el primo) tenía que cargar. El gancho le daba un meneíto al saco para hacer creer al primo que los bichos estaban vivos. Acababas baldado por haber cargado durante una o dos horas con el saquito lleno de piedras... y en mi pueblo es todo cuarzo y granito.

Los otros temas que nos ocupan hoy son la junta de la trócola y el cilindro madre.

La primera no existe, al menos no la junta junto a la trócola.

La trócola, según la R.A.E. es una polea, y polea es:

1. f. Rueda acanalada en su circunferencia y móvil alrededor de un eje. Por la canal o garganta pasa una cuerda o cadena en cuyos dos extremos actúan, respectivamente, la potencia y la resistencia.

Por lo general se asocia más a una polea de pesaje o a una polea con trinquete o retenedor similar a las correas que usan los camiones para asegurar la carga, que se usaban desde el último cuarto del siglo XIX hasta principios del XX en España para tensar los hilos telegráficos. No obstante, podríamos decir que cualquier polea es una trócola.

En los coches hay trócolas (sustentan a las correas de distribución y accesorios), pero ninguna tiene juntas... como mucho rodamientos.

El cilindro madre se solía espilonchar con frecuencia desde la década de los cincuenta hasta la de los ochenta del siglo XX. Si hay algo que se pueda aplicar al coche es ésto, porque el cilindro madre no es otra cosa que el pistón principal en un sistema hidráulico o neumático.

En este tipo de sistemas existen dos cilindros. Uno sobre el que se aplica la fuerza y otro que la recibe multiplicada o desmultiplicada según la diferencia de tamaño de los pistones, que es inversamente proporcional a la fuerza aplicada (¿o era recibida?).

Para resumir, el cilindro madre se encuentra alojado en el pedal de freno, y es el que aplica la fuerza a los pistones de cada rueda, que mediante la poderosa acción de la neumática imprimen gran fricción al disco o tambor, lo que permite detener el vehículo. Algunos autobuses urbanos disponen de sistemas de freno digital, que solo tienen dos estados: andar y parar. Cuando el conductor imprime una suave presión en el pedal, se desata todo el vigor del compresor que muerde con violencia los discos o tambores de freno, deteniendo en seco el trasto, y haciendo que los madrileños, que somos poco despegados, nos unamos más, si cabe... que cabe, ¡ya lo creo que cabe!

Buenas noches y buena suerte.