02 noviembre 2006

Un restaurante de excepción

El martes pasado, y con motivo de mi reciente evolución contractual, y para celebrar también el cambio laboral de mi chica, tuve a bien llevarla a un buen restaurante. Por recomendación de unos compañeros suyos escogimos un italiano, el Tattaglia.


Amén de ser una de las 5 familias de la mafia italiana (aunque sea sólo en la ficción de El Padrino de Mario Puzo), este restaurante se vanagloria de una buena fama, exquisito gusto y un trato ejemplar. Es un local de ambiente acogedor, romántico, limpio y decorado con buen gusto.

Ya desde la entrada nos dieron el mismo trato que si fueramos vestidos de traje de gala (aun a pesar que ambos íbamos de tejanos). Dicho trato se extendió a lo largo de la cena.

Para empezar, nos tomamos un par de cañitas (lo siento, no me fijé en la marca de cerveza) y picamos los típicos bastoncillos de pan, mojándolos en un aceite (sazonado con guindilla) que nos sirvieron en unos platillos obviamente para dicho fin. Como entrantes pedimos una ensalada de queso de cabra, Rócula y croutons (ella) y unos buñuelos de boletus con salsa de queso (yo). Como segundo, unos fettuccini de boletus con salsa de trufas blancas (ella) y un steak tartare (que además me dieron a catar antes de traer para ver si estaba correctamente sazonado) acompañado de patatas y tostaditas de pan (sin corteza) que regué con una copa de tinto. Tanto primero como segundo platos eran generosos en proporción y excelentes en cuanto a calidad y sabor.

Al terminar, estabamos ampliamente satisfechos (cuales romanos bacanaleros) y no fuimos capaces de pedir postre. Os recomiendo que compartais el primero si quereis hacer el curso completo.

El precio de la cena mas una botella de agua (mi chica, que le gustó la botella y se encaprichó, absténganse comentarios que no tiene nada que ver con lo que estais pensando, MARRANOS), fueron poco mas de 60 Euros que pagué gustosamente.

El local está libre de humos, lo que ayuda a disfrutar aún mas los sabores de los manjares. Es un restaurante céntrico (C/ Habana, 17) por lo que el común problema de aparcamiento hace casi imprescindible la busqueda de un parking cercano (tras cuarto de hora de busqueda de un sitio en la calle, por supuesto).

Lo único negativo digno de mención fueron un par de madres de lo mas pijo con sus maleducadas hijas (que lloriqueaban que si querían ir al VIPS, que si no les gustaba la comida, que si "mamá, ¿nos vamos ya?") que se sentaron en la mesa de al lado y que, con sus gritos y ademanes, dificultaban la conversación. Y es que, claro, debe ser que el sitio está de moda y claro... en fin...

En general, una experiencia muy agradable y un restaurante que recomiendo a todos, bien sea por motivo de celebración o por darse un gustazo al cuerpo. AH! IMPRESCINDIBLE RESERVAR PRIMERO!!! Ahí queda.

4 comentarios:

alayma dijo...

Bueno, me parece muy bien lo de la cena...o comida....o lo de ambas, si las hubo :p

Ahora.....lo que no se puede permitir bajo ningún concepto es que haya otro asalariado con contrato fijo en este pais de rojos....(juasjuas).....menuda carga para la empresa....desde luego no se donde vamos a llegar....(me parto...)

He dicho

Mark dijo...

Yastalempresariodemierdaquetolosabe hablandocuandonodebe, coño!
Si es q desde q te has vuelto empresario capitalista ya no empatizas con los curritos de a pie. Encima que me gasto los cuartos en una buena cena e informo extensamente sobre los detalles para q podais tomarlo como referencia vas y te metes con el mejor gobierno que hemos tenido en... desde... bueno... nacio!

El Prenda dijo...

Si, te habrás gastado los cuartos, pero a mí me invitaste a un café de máquina, así que o gastaste de más o a mí me toco de menos...

Jodido catalán...

Mark dijo...

Coño! que es que me han cambiado el contrato, pero lo que es la pela (que es la pela), sigue siendo la misma!!